Archivo de la etiqueta: especies amenazadas

‘Dragoncitos’: tráfico ilegal pone en peligro a lagartijas mexicanas

  • Especies del género Abronia se comercializan internacionalmente para abastecer el mercado de mascotas exóticas.
  • Escondidos en calcetines, ocultos en las cajuelas de los automóviles o apretujados en el doble fondo de algún portafolio, así son sacadas del país ilegalmente algunas de estas lagartijas mexicanas, confirman  expertos entrevistados.
  • Alemania reportó que tienen ejemplares de Abronia graminea y Abronia taeniata en zoológicos, mientras otras especies del género se venden regularmente en internet y en ferias nacionales de reptiles.

No vuelan ni exhalan fuego por la boca, pero los dragoncitos, unos pequeños lagartos del género Abronia, son la última sensación en el mercado de mascotas. Lejos de la imagen de los enormes monstruos popularizados en series como Game of Thrones, o Juego de tronos, estas lagartijas mexicanas son completamente inofensivas, aunque sí comparten un punto en común: tienen una fila de enemigos que las ponen en riesgo.

En México se les conoce como escorpiones porque se piensa que son venenosos, y el esfuerzo por llamarlos “dragoncitos” es un intento de quitarles la mala fama que tienen para que las personas no los maten indiscriminadamente. Aunque quizá este nuevo nombre los haya catapultado a la fama internacional.

Escondidos en calcetines dentro de maletas, ocultos en las cajuelas de los automóviles o apretujados en el doble fondo de algún portafolio, los dragoncitos o lagartijas mexicanas son sacados ilegalmente del país por contrabandistas que pueden vender “cada uno de estos ejemplares hasta en 2000 dólares”, dice en entrevista Gustavo Jiménez, director general de Vida Silvestre COATL, una asociación civil que realizó en 2015 un diagnóstico del estado de conservación de las 29 especies del género Abronia.

Los traficantes intentan sacar de México la mayor cantidad de especímenes posible debido a que muchos no sobreviven los traslados por las malas condiciones en que son transportados. Fotografía: PROFEPA.
Los traficantes intentan sacar de México la mayor cantidad de especímenes posible debido a que muchos no sobreviven los traslados por las malas condiciones en que son transportados. Fotografía: PROFEPA.

En el informe para incluir al género Abronia en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), existe registro confirmado del comercio de especies mexicanas del géneroAbronia hacia países como Alemania, la República Checa, Francia, Suecia, el Reino Unido, Suiza, China y Estados Unidos.

Los principales puntos de venta en la Ciudad de México son el Mercado de Sonora, el Mercado Nuevo San Lázaro, el Mercado Emilio Carranza y el Mercado de La Viga que es donde se encuentran este tipo de animales, algunos con los permisos correspondientes, pero muchos otros sin ellos, detalla Jiménez.

Los lugares donde hay más extracción son donde existen poblaciones muy abundantes y están cerca de las ciudades o al menos hay caminos, por ejemplo, Chignahuapan (Puebla), Puerto del Aire (Veracruz), San Cristóbal de las Casas (Chiapas). En Chignahuapan hay Abronia graminea y A. taeniata; en Puerto del Aire existe la A. graminea; y en San Cristóbal Abronia lytrochyla. Es lo que nosotros creemos, por lo que nos han contado los pobladores, no tenemos ninguna certeza de la procedencia de estos animales ya cuando los traen los traficantes”, señala Jiménez.

Para que estas lagartijas mexicanas sean comercializadas hay una cadena que incluye menores de edad para capturar a estas especies. Los traficantes convencen a niños para capturar a los dragoncitos por uno o dos dólares cada uno. “Los contrabandistas compran muchas Abronias, 100 o 200 a los niños o a personas en situación de necesidad económica y luego los llevan a la Ciudad de México desde donde mueven a los animales hacia otras partes, si van hacia Norteamérica suelen cruzar por fronteras como Tijuana, Ciudad Juárez o Laredo y de ahí salen hacia Estados Unidos”, explica Jiménez.

Algunos traficantes suelen esconder a las pequeña s lagartijas mexicanas dentro de calcetines. Foto: PROFEPA.
Algunos traficantes suelen esconder a las pequeña s lagartijas mexicanas dentro de calcetines. Foto: PROFEPA.

Según datos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), sobre los decomisos de ejemplares de Abronia, entre el 2005 y el 2017 se confiscaron 97 ejemplares del género Abronia de las especies Abronia graminea, Abronia oaxacae, Abronia lythrochila.

Como todo comercio ilegal, estas cifras corresponden a las especies que pudieron ser rescatadas pero no existe un número preciso que indique cuántos ejemplares han salido del territorio mexicano burlando todos los controles aduanales.

“De manera legal, de acuerdo a la Secretaría de Medio Ambiente,  existe la autorización para (la venta de) cinco o seis especies, la más comercial es la abronia graminea qué es un dragoncito verde, seguido de la abronia taeniata”, dice en entrevista Joaquín Villegas, director general de Coatlán, una organización para la investigación y conservación de la vida silvestre.

“No exclusivamente a Alemania, es prácticamente a toda Europa, autoridades de España, Alemania y Holanda, se han acercado a México con una lista de las especies que han llegado en los últimos tres años de manera ilegal y había del género Abroniaentre ellas”, señala Paola Mosig, Coordinadora de la autoridad científica CITES de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO).

Jóvenes que tienen el pasatiempo de adquirir especies de fauna silvestre o los fanáticos de los dragones están entre los compradores de estas lagartijas mexicanas. “Últimamente, especialmente en Estados Unidos y Europa, se ha puesto de moda tener de mascotas a reptiles, estos no requieren tantos cuidados y, ahora que la gente está muy ajetreada, estos reptiles han tenido un auge”, asegura Mosig.

Las redes sociales como Facebook, se han vuelto el nuevo foro de comercio ilegal de muchas especies, “encontramos publicaciones en muchos grupos sobre Abronias, rastreamos algunas donde las ofertan en el mercado en línea; son animales que viéndolos en las fotografías se observa el estado del ejemplar que claramente fue extraído del medio libre,  con la cola lacerada o parásitos como ácaros que son de vida libre”, apunta Villegas, quien confirma que en los últimos años ha habido un “boom” en la venta de estos animales.


Abronia smithi. Foto: Elí García Padilla.

Entre los compradores de los dragoncitos jóvenes que tienen como “hobby” tener animales en cautiverio, “llega un punto tal en su colección que cuando ya no consiguen las especies que ellos buscan de manera legal incurren a buscar estas especies de forma ilegal”, señala Villegas, quien a través de su organización tiene una comercializadora de fauna exótica con el registro correspondiente ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

“El tráfico de estas especies es desmedido”, dice Omar Escobedo, coordinador técnico del Acuario Minchin en Guadalajara, México, y responsable del proyecto de comercialización autorizada Moloch Reptiles. “No hay un reglamento por parte de la PROFEPA que pueda impedir la clonación de papeles, por lo menos yo detecté casi 200 ejemplares que sus permisos se habrían clonado con nuestro formato y nuestro número de aprovechamiento, es una barbaridad, pero es algo muy común del comercio de fauna”, lamenta Escobedo.


La pérdida acelerada de su hábitat es la principal amenaza que enfrentan los dragoncitos. En la imagen un ejemplar de Abronia lythochila . Foto: Peter Heimes.

 La regulación internacional

En la Conferencia de las Partes (CoP 17), realizada entre setiembre y octubre de 2016, se solicitó enlistar a todo el género Abronia29 especies en total, en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) a petición de la Unión Europea y México. La justificación de la protección de estas especies frente al comercio internacional fue debido a su bajo potencial reproductivo combinado con el estado de conservación de sus poblaciones.

El Apéndice II de la CITES regula la comercialización internacional de distintas especies. “Antes de su incorporación a la CITES, los casos de venta de Abronia en Europa fueron realizados con permisos falsos hechos especialmente para engañar al público”, dice  Inés Arroyo especialista en Criminología verde del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La investigación de esta académica apunta a que todo el comercio de Abronias entre México y la Unión Europea es ilegal porque no hay datos de un solo caso de venta legal de algún ejemplar, “son especies que están en riesgo y que se están yendo por la vía ilegal y no se sabe a ciencia cierta las cantidades, los volúmenes, cuántas están saliendo y a través de qué mecanismos”, detalla Arroyo, quien advierte que se debe atacar este problema desde un enfoque multidisciplinario, entre academias, gobiernos, agencias de inteligencia y la policía internacional.

Arroyo aboga por una tipificación de los consumidores, “hay varios perfiles criminológicos, hay personas que no tienen este perfil y va a encontrar en CITES una puerta para el desarrollo de proyectos productivos, pero por otro lado hay personas que no les importa la conservación, solo les importa el dinero, si se acaban las Abronias no les importa, es lo que se llama sustitución de mercancías, si se acaban unas buscan otro tipo de animales, esas personas sí tienen un perfil criminológico para los que la CITES es un estorbo y van a buscar maneras de darle la vuelta al sistema para traficarlas”.


El esplendor del dragoncito o lagarto alicante, como también es conocido, queda reducido cuando es extraído de su medio natural. Fotografía: PROFEPA.

Como todo los casos de comercio ilegal no hay datos precisos al respecto, “pero existe la sospecha de que están siendo comercializadas, hemos tenido conversaciones con la PROFEPA y sabemos que la mayoría de los decomisos ocurren en el aeropuerto de la Ciudad de México”, dice en entrevista Tanya Wyatt, coautora con Arroyo del proyecto “Comercio legal e ilegal de vida silvestre entre la Unión Europea y México”.

Esta investigadora considera que habrá un reacomodo en el mercado de comercio ilegal por la nueva regulación internacional y apunta que es muy importante que los oficiales aduanales estén mejor entrenados para poder identificar especies y distinguir si se trata de Abronias u otras especies protegidas.

De acuerdo con el estudio presentado en la CITES por parte de la autoridad científica de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), en base a los datos compilados del comercio internacional a través de consultas oficiales y ventas por Internet, existe un mercado internacional para al menos cinco especies endémicas de México sin autorización legal de exportación: Abronia martindelcampoi, Abronia smithi, Abronia deppii, Abronia lythrochila y Abronia mixteca.

Este documento indica que “el principal destino de estos ejemplares es la feria Terraristika Hamm en Hannover, Alemania. Los ejemplares son transportados como parte del equipaje de los viajeros así como mediante paquetería nacional, pues en las paqueterías comerciales internacionales realizan un escaneo de los paquetes enviados. Antes de la fecha en la que se celebra la feria, los paquetes son resguardados en España y Francia. Otro destino es los Estados Unidos, donde los ejemplares son distribuidos desde Texas y California y se originan en las principales fronteras en Monterrey y Tijuana. En México los ejemplares se transportan en autobuses públicos y autos particulares al Distrito Federal, Puebla y Tuxtla Gutiérrez”.

“Yo considero que es una buena idea, es un paso que se ha dado hacia la conservación de las Abronias, porque si bien el declarar CITES no va a resolver su problema, sí es un avance. Ahora en el extranjero las personas van a buscar Abronias que tengan papeles, eso significa que van a exigir que las personas en México se las vendan con papeles y eso puede producir alternativas de desarrollo sustentable en comunidades en vez de fomentar el tráfico”, afirma Jiménez.


Los dragoncitos como la Abronia graminea tienen colores muy llamativos como el verde esmeralda, verde azulado o turquesa, que llaman la atención de los consumidores. Foto: PROFEPA.

Sin embargo, Escobedo, responsable de la comercializadora Moloch Reptiles considera que más que una regulación es una prohibición que desfavorece los medios de ingreso económico de muchas personas, “la prohibición solamente va a hacer que se destape desmedidamente el tráfico ilegal de estas especies y en algún momento se puede llegar a un punto crítico donde los casos de peligro de extinción se van a presentar, las especies que eran comunes van a entrar a protección especial y así sucesivamente vamos a subir de categoría de riesgo a todas las especies”.

El comercio legal

 

No son alebrijes, pero los colores fantásticos de los dragoncitos inspiraron a los artesanos creadores de estas tradicionales figurillas de madera típicas del estado mexicano de Oaxaca. Por ejemplo, la Abronia mixteca era abundante en Tecojotes, Oaxaca, pero su población ha disminuido drásticamente debido a la sobre recolección para el comercio de mascotas, señala el informe de la CITES.

Estos animales están perfectamente adaptados para vivir en los árboles. Con su cabeza triangular, su mandíbula ancha y fuerte, su espalda y cola están recubiertas por escamas, lo que les da un indiscutible aspecto dragontino.

La competencia del mercado autorizado contra el comercio ilegal es muy desigual, “las personas que lo hacemos de manera legal invertimos en instalaciones en la reproducción o en el mantenimiento de los ejemplares, cuando ellos gastan muy poco en extraer la fauna de vida libre y venderla a un precio similar o ligeramente más bajo que lo que se vende un ejemplar legal, eso hace que el comercio ilegal sea tan fuerte, además de que existe una gran demanda”, puntualiza Villegas.

Los dragoncitos o escorpiones arborícolas, como se les conoce comúnmente, son lagartos insectívoros que habitan naturalmente en los árboles de los bosques de México, Guatemala, Honduras y El Salvador. Foto: Raul Gómez Trejo.
Los dragoncitos o escorpiones arborícolas, como se les conoce comúnmente, son lagartos insectívoros que habitan naturalmente en los árboles de los bosques de México, Guatemala, Honduras y El Salvador. Foto: Raul Gómez Trejo.

Este comerciante legal de fauna silvestre considera que no está mal querer tener uno de estos animales como mascotas, como animales de compañía, para poder disfrutarlos de manera visual, pero es muy importante que los compradores se informen sobre las especies que adquieren, no solamente para comprarlas de manera legal sino también para apoyar en la conservación de la misma.

Los compradores deben exigir a los vendedores la documentación de la legal procedencia de estas especies y procurar darles un trato digno y adecuado a los ejemplares que adquieren.

Las películas y los libros seguirán inmortalizando las historias fantásticas de los grandes dragones, aunque estas pequeñas lagartijas mexicanas, que habitan de verdad los bosques de México y Centroamérica, podrían convertirse en una leyenda si no se crea una mayor conciencia sobre su protección y conservación.

Publicado originalmente en Mongabay Latam el 9 de marzo de 2018

Ajolote: el hermano de Quetzalcóatl que pelea por sobrevivir

Especie originaria del lago de Xochimilco, lugar emblemático de la Ciudad de México, se encuentra amenazada por la presencia de especies invasoras en su hábitat natural, la urbanización y la contaminación del agua

  • ¿Es posible la restauración del hábitat natural del ajolote?
  • ¿Cuáles son los proyectos de conservación que buscan salvar a esta especie de la extinción?
El Ajolote (Ambystoma mexicanum) está catalogado en peligro de extinción por la Norma Oficial Mexicana 059-ECOL-2010. Foto de CONABIO
El Ajolote (Ambystoma mexicanum) está catalogado en peligro de extinción por la Norma Oficial Mexicana 059-ECOL-2010. Foto de CONABIO

Cuenta la leyenda que el dios Xólotl, hermano mellizo de Quetzalcóatl, no quería morir. Para evitar ser sacrificado, Xólotl se escondió, primero transformado en maíz y luego en la forma de maguey, pero al ser descubierto se refugió en el agua, donde tomó el aspecto del axolotl en náhuatl o ajolote en castellano.

El ajolote era bien conocido por los Aztecas. Y más aún por los Xochimilcas, los primeros habitantes de Xochimilco, una zona lacustre en el valle donde actualmente se asienta la Ciudad de México. Este conocimiento se heredó de generación en generación hasta llegar a Dionisio Eslava Sandoval, originario del lugar y dedicado a la conservación de este particular anfibio.

“Cuando Quetzalcóatl encontró a Xólotl recapacitó y le dijo: como te negaste a morir sacrificado para dar vida a otro elemento, toda tu vida permanecerás aquí, pero el día que tu elemento, el agua, ya no sirva, desaparecerás de la faz de la Tierra junto a la raza humana”, cuenta a Mongabay Latam Dionisio Eslava Sandoval, presidente de la organización Umbral Axochiatl, un proyecto comunitario fundado en el año 2000 con el objetivo de preservar la cultura y el medio ambiente del Xochimilco.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en su Lista Roja de especies amenazadas, cataloga al ajolote (Ambystoma mexicanum) En Peligro Crítico de Extinción  debido a que su área de ocupación es menor de 10 kilómetros cuadrados,  su distribución está severamente fragmentada y hay una disminución continua en la extensión y calidad de su hábitat, además del decrecimiento en el número de individuos maduros.

El ajolote es endémico del lago de Xochimilco, es decir, es un anfibio que solo vive en algunos rincones de una red de canales que ocupan una superficie total de 180 kilómetros cuadrados.

En 1998 la doctora Virginia Graue calculó la presencia de 6000 ajolotes por kilómetro cuadrado. Yo hice un análisis en 2004 y encontré que había 1000. Para 2008 repetí el estudio y ya solo había 100 y en 2013 solo contabilizamos 36 por kilómetro cuadrado, lo que quiere decir que su población va bajando más o menos como nosotros habíamos predicho”, dice a Mongabay Latam Luis Zambrano, fundador del Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Es como encontrar una aguja en un pajar. “No se puede conocer el número exacto de ejemplares que quedan porque es muy difícil de contar, aunque hay evidencia de que cada año disminuye su población. En este momento la especie no tiene la vitalidad ni el número para considerarla fuera de peligro”, explica a Mongabay Latam Esther Quintero, Subcoordinadora de Especies Prioritarias de la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad (CONABIO) de México.

El Ajolote es considerada una especie paraguas, debido a que su protección beneficia a otras especies y al ecosistema en general. Gráfica: Pablo Hernández Mares.
El Ajolote es considerada una especie paraguas, debido a que su protección beneficia a otras especies y al ecosistema en general. Gráfica: Pablo Hernández Mares.

El pronóstico del Dr. Zambrano es devastador: para 2020 o 2025 no habrá ajolotes, si no se actúa para salvarlos.

Especies invasoras, amenaza constante

Zambrano, quien comenzó a trabajar con los ajolotes hace 18 años, ha realizado análisis de viabilidad poblacional de esta especie y descubrió que el crecimiento o decrecimiento de la población de ajolotes depende en gran medida de qué tanto se mueren o sobreviven los ejemplares más jóvenes, “que son el eslabón más sensible de la población, contrario a lo que pasa con las tortugas marinas, donde los adultos son los más vulnerables”.

Un experimento en laboratorio para conocer la interacción del ajolote con las carpas (Cyprinus carpio) y las tilapias (Oreochromis niloticus) presentes en Xochimilco, mostró que las primeras se comen sus huevos y las segundas a los alevines, que son las crías recién nacidas.

Las carpas y las tilapias fueron introducidas por autoridades gubernamentales en los años 70 con la intención de generar proyectos acuícolas, sin embargo, éstas han invadido de forma masiva los canales de agua donde habitan los ajolotes, convirtiéndose en una de las peores amenazas para la supervivencia del Ambystoma mexicanum.

“El ajolote está en peligro de extinción por ese proyecto que no midió el alcance que podría tener al liberar tilapias y carpas, que no tienen depredadores naturales, esto ha llevado a un deterioro de toda la zona chinampera”, lamenta Eslava Sandoval. La chinampa es un método de cultivo prehispánico que consiste en sembrar dentro pequeñas islas de tierra dentro del lago.

Una de las características más peculiares del Ajolote son sus tres pares de branquias externas y ramificadas, con las que respira al tomar el poco oxígeno de las aguas pantanosas. Foto de CONABIO
Una de las características más peculiares del Ajolote son sus tres pares de branquias externas y ramificadas, con las que respira al tomar el poco oxígeno de las aguas pantanosas. Foto de CONABIO

La presión de la gran ciudad

La UICN advierte que entre los factores de amenaza contra el ajolote está el crecimiento de la actividad turística mal regulada, lo que aumenta la contaminación en la zona. Xochimilco es conocido internacionalmente por sus paseos en las trajineras, unas embarcaciones decoradas con motivos mexicanos, donde se puede pasear por la zona mientras se come y bebe escuchando mariachi.

Los investigadores han realizado estudios de nicho potencial, un análisis matemático con imágenes satelitales para determinar el hábitat de una especie, y encontraron que no en los 180 kilómetros cuadrados de canales en Xochimilco puede habitar el ajolote, sólo en algunos pequeños espacios dispersos en el área puede sobrevivir, lo que ha provocado que existan poblaciones aisladas.

Los ajolotes no pueden sobrevivir en todos los lugares debido a las variaciones de la calidad del agua. “Los ajolotes son muy sensibles a la contaminación del agua; de hecho son indicadores de la calidad del agua. Necesitan condiciones específicas para desarrollarse, como bancos de lodo para depositar sus huevecillos y un temperatura adecuada, entre otras cosas”, afirma Quintero.

“Hay sitios donde puede haber calidad de agua relativamente buena, pero cuando tienes casas alrededor, los animales se estresan y mueren; prefieren los sitios tranquilos donde solo se escucha el viento y no donde se cantan canciones a todo volumen; entonces la urbanización, aun cuando puede no afectar la calidad del agua, sí afecta a los ajolotes”, apunta Zambrano.

Xochimilco fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO en 1987. “Es nuestro único patrimonio que tenemos para heredar a los hijos, pero de una mejor manera. Ahí nacimos, ahí crecimos y vivimos, somos los indígenas quienes hemos preservado el ecosistema”, dice con orgullo Eslava Sandoval.

Este chinampero, agricultor de la parcela de cultivo tradicional prehispánico, compara a Ciudad de México con un gran monstruo que cada día crece más, que necesita más agua, oxígeno, alimentos frescos y  toda serie de servicios de los que Xochimilco, si se le diera la prioridad que merece, podría ser el gran proveedor a futuro, como lo fue en el pasado prehispánico.

Dionisio Eslava recuerda con nostalgia que hace apenas unos años, en los 90, llegaba a pescar más de 30 ajolotes de buena talla, y que ahora es casi imposible encontrar alguno. Incluso menciona que en los últimos 14 años solo ha pescado un organismo que murió al poco tiempo. En aquellos tiempos dejaban ir a los ejemplares más jóvenes para que siguieran creciendo, como les enseñaron sus antepasados. Incluso el ajolote era un platillo típico que se servía en la zona.

Ajolote

La contingencia del agua  

La Ciudad de México está situada en un valle donde existían cinco grandes lagos conectados entre sí. Esto desapareció con la llegada de los conquistadores españoles, quienes secaron los lagos para evitar inundaciones y ganar terrenos.

Las culturas precolombinas tenían una visión de contención en épocas de lluvias, colocaban bordos o contenedores que evitaban las inundaciones, en pocas palabras, crearon un sistema de canales acuáticos que eran el hogar perfecto para el ajolote.

“En la Ciudad de México tenemos un problema de inundaciones en época de lluvia y de sequías en tiempo de estío, cuando no deberíamos tener esas complicaciones que han sido causadas por el pésimo manejo de la cuenca”, comenta Zambrano, quien publicó un artículo científico comparando el manejo de agua de las ciudades de Sao Paulo, Buenos Aires y México.

El tamaño de la Ciudad de México se triplicó entre 1950 y 1975. Este ritmo tan acelerado de crecimiento generó una gran presión al suministro de agua en la ciudad. A partir de esos años, Xochimilco dejó de recibir agua directamente de manantiales o ríos. “Xochimilco se surte de la planta de tratamiento del Cerro de la Estrella, por lo que su manejo es completamente artificial”, indica Zambrano.  

Por lo anterior, el agua se volvió alcalina, salada y contaminada, además que su calidad varía considerablemente a lo largo del año, causando flujos en nutrientes, aparición de algas y modificaciones en la cadena alimentaria.

Xochimilco es un sistema socioecológico en donde la presencia del ser humano ha generado una gran influencia en el hábitat del Ajolote. Foto de Luis Zambrano
Xochimilco es un sistema socioecológico en donde la presencia del ser humano ha generado una gran influencia en el hábitat del Ajolote. Foto de Luis Zambrano

Restauración de su hábitat

Xochimilco, alguna vez un gran lago, es ahora un laberinto, una red de canales de agua. Esta característica física y las circunstancias socioeconómicas de la zona complican los proyectos de restauración del hábitat, algo que hace este caso distinto a cualquier otro donde se han llevado a cabo restauraciones de gran envergadura.  

La burocracia es otro laberinto en Xochimilco. El cambio de las administraciones de gobierno cada tres o seis años es un obstáculo para plantear proyectos de conservación de largo alcance. “Las autoridades siempre están interesadas en hacer infraestructura y lo que nosotros queremos hacer es infraestructura social”, señala Zambrano, quien asegura que el trabajo con los campesinos locales es imprescindible para convencerlos de conservar el ecosistema.

La restauración del hábitat es posible, pero es un proceso lento. El académico asegura que están trabajando en un proyecto con los Chinamperos, que son los agricultores locales, para que ellos sean los encargados de la conservación del ajolote, inclusive para generar un beneficio económico.

El 70 por ciento de las chinampas que están abandonadas se pueden recuperar. El proyecto busca que estos agricultores locales regresen a trabajar en estas parcelas de forma agroecológica para que los canales que rodean estas tierras se conviertan en refugios para los Ajolotes.

“Hemos colaborado con el Dr. Zambrano durante dos años, entre 2008 y 2009, a través de un convenio de buena voluntad, en la creación de los primeros encierros donde aportamos más de 200 organismos de nuestra estación biológica”, recuerda Eslava Sandoval quien coincide que la chinampa debe verse como un negocio rentable para que otros campesinos vuelvan a la agroecología, es decir, cultivar sin fertilizantes artificiales ni pesticidas.

Para ambos, tanto el académico como el agricultor,  la preservación de Xochimilco traería beneficios ambientales como el abastecimiento de agua, el mejoramiento de la tierra, la reforestación, la generación de empleos y la estabilidad social.

Zambrano, quien también es secretario ejecutivo de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel de la (UNAM), menciona que pretenden realizar otro monitoreo de ajolotes en 2018  si consiguen el financiamiento necesario para realizarlo.

El investigador explica que la colecta de ajolotes en su medio natural para el monitoreo científico se realiza con el apoyo de los pescadores locales. “Cuando hay tan pocos es muy difícil recolectarlos de forma tradicional colocando redes agalleras o trampas, porque no cae ninguno, entonces lo que hicimos fue trabajar con los también pocos ‘ajoloteros’, quienes conocen cuándo los ajolotes salen a respirar o ‘boquear’ como dicen coloquialmente, arrojan las atarrayas, una forma de red circular, y así se van capturando sin lastimarlos”, detalla Zambrano, quien incluso ha trabajado en un proyecto para implantar transmisores de radio en algunos ejemplares.

El crecimiento desmedido de la Ciudad de México terminó impactando el ecosistema de Xochimilco, hábitat de distintas especies acuáticas. Foto de Luis Zambrano
El crecimiento desmedido de la Ciudad de México terminó impactando el ecosistema de Xochimilco, hábitat de distintas especies acuáticas. Foto de Luis Zambrano

Hábitat natural

El manejo ambiental de Xochimilco por parte de sus primeros pobladores tiene más de mil años, lo que ha generado una huella que todavía no se ha borrado. “La conservación del hábitat no incluye sacar al ser humano del lugar, sino que éste realice un mejor manejo del hábitat para producir altas cantidades de comida, pero al mismo tiempo mantener la alta biodiversidad que tiene esta zona”, advierte Zambrano, quien considera que la solución para la conservación del ajolote es volver a la agroecología que se practicaba en la zona 60 años atrás.

¿Se podría erradicar a las carpas y las tilapias de los canales de Xochimilco? “No, pero sí podemos seccionar los canales, nosotros lo llamamos refugios, donde ponemos barreras que evitan que entren estas especies pero sí permiten que entre una mejor calidad de agua”, detalla Zambrano. Esta estrategia permitirá restaurar el hábitat y lograr la sobrevivencia del ajolote, así como otras especies nativas como la rana negra (Rana montezumae), el acocil (Cambarellus montezumae) o el charal (Chirostoma jordani), además que el chinampero pueda cosechar mejores alimentos.  

La organización que lidera Dionisio Eslava Sandoval ha construido tres refugios donde no entran las carpas ni las tilapias y en los que están reproduciendo ajolotes con la intención de liberarlos en los canales.

La distribución conocida del Ambystoma mexicanum es tan pequeña que aparece como un punto diminuto en el extenso territorio nacional. Xochimilco es el único lugar del mundo donde se encuentra esta especie en su estado natural.

Existen referencias prehispánicas de los ajolotes en los códices como el Florentino, el Madrid y el Vaticano. Foto de CONABIO
Existen referencias prehispánicas de los ajolotes en los códices como el Florentino, el Madrid y el Vaticano. Foto de CONABIO

La regeneración del ajolote

Es difícil saber si los antiguos habitantes del Valle de México conocían de la capacidad de regeneración del ajolote. Dionisio Eslava explica que para los aztecas, Xólotl era el dios de la dualidad, quien tenía el poder de las transformaciones. Sin embargo el ajolote, contrario a otras especies de anfibios no sufre ninguna metamorfosis, y permanece en estado larvario durante toda su vida,  incluso cuando madura sexualmente, una característica conocida como neotenia.

El ajolote tiene la capacidad de regenerar sus extremidades, la cola, la mandíbula, la piel, sus órganos e incluso partes de sus cerebro. De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad (CONABIO), esta condición regenerativa hace del ajolote una de las especies de anfibios más estudiadas en el mundo, a nivel fisiológico, genético y como modelo en el estudio de la biología del desarrollo.

Si se le mutila una patita el animal la vuelve a recuperar, así como los huesos, los tendones, cartílago, las agallas, ojos y hasta músculos que quedan totalmente intactos, incluso si se le extrae un pedacito del corazón lo vuelve a recuperar”, menciona Eslava Sandoval.

El ajolote podría ser sin duda el animal más emblemático de México. Tiene tantas bondades que no se le ha dado el reconocimiento que debería. “Es una de las especies más importantes para las culturas precolombinas, al considerarlo el hermano mellizo de Quetzalcóatl, el dios dominante en Mesoamérica. Se le dio la espalda desde los años 50 para acá. Es importante por todas las características biológicas que posee, pero también culturales como su relación directa con la gastronomía y la medicina tradicional”, dice orgulloso Zambrano.

“El ajolote está a nivel del maíz, en términos con nuestra relación como mexicanos con la naturaleza, ha sido una pieza fundamental que debemos rescatar y no dejar que la mancha urbana acabe con él, estamos a tiempo”, concluye esperanzado el académico.

A pesar de los peligros inminentes que enfrenta el ajolote, todo parece que es fiel a su leyenda de mítico dios y se resiste a morir.

Este artículo fue publicado originalmente en Mongabay Latam el 19 de Mayo de 2017

Especies en peligro y hábitats amenazados por el muro fronterizo México-Estados Unidos

Según el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos, un muro en la frontera de más de 3 mil kilómetros entre los dos países podría “impactar potencialmente” a más de 111 especies en peligro de extinción, 108 especies de aves migratorias, cuatro refugios de vida silvestre y criaderos de peces así como un número todavía indeterminado de humedales protegidos.

Borrego Cimarrón. Fotografía de Magnus Kjaergaard.
Borrego Cimarrón (Ovis canadensis nelsoni). Fotografía de Magnus Kjaergaard.

La nueva administración del presidente Trump en los Estados Unidos trae consigo una ola de cambios en las políticas y la agenda que tienen un impacto negativo en el estado del medio ambiente a escala nacional y global.

Entre ellos están un impulso para el aumento de la perforación petrolera, el rechazo al cambio climático y un fervor anti-regulación que podría conducir a mayores emisiones de CO2 y la contaminación de las industrias manufactureras y del carbón.

A fines de enero, la nueva administración también anunció que avanzará con planes para construir “el muro” a lo largo de la frontera sur con México. El muro no sólo presenta preocupaciones humanas, fiscales e internacionales, sino que también tendrá un impacto adverso en la vida silvestre y el medio ambiente.

La naturaleza no se adhiere al concepto humano de fronteras: las especies están destinadas a cruzar paisajes y biomas para encontrar alimento y compañeros. La región de México-Estados Unidos es un ecosistema rico, hogar de una gran variedad de mamíferos, aves y plantas. El Valle del Río Grande, de hecho, es uno de los lugares más biodiversos en América del Norte.

Ya hay una serie de muros y vallas que se extienden de California a Texas en la frontera entre los Estados Unidos y México, y ya están teniendo un impacto perjudicial en la vida silvestre, incluyendo el icónico correcaminos del suroeste  o correcaminos grande  (Geococcyx californianus)  y los borregos del desierto o borregos cimarrón (Ovis canadensis nelsoni)

Los científicos han encontrado que el lince rojo o gato montés de Norteamérica (Lynx rufus)  camina grandes distancias para cruzar al otro lado de su hábitat. Como dijo la bióloga del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (FWS) Hilary Swarts a Newsweek el año pasado: “Los animales caminan un kilómetro adicional para rodear esta barrera, algo les obliga a usar ambos lados, viajan tanto como sea necesario para cruzar, pero no más”. Cerrar los corredores que queden sin duda dificultará la supervivencia de las especies.

Crías de lince de entre 2 a 4 meses de vida en el norte de Texas. Crédito fotografía: CC BY-SA 3.0
Crías de lince de entre 2 a 4 meses de vida en el norte de Texas. Crédito fotografía: CC BY-SA 3.0

El “muro de Trump” podría significar el fin de los jaguares en los Estados Unidos, el declive de los lobos grises y los ocelotes en las regiones del sur, y graves impactos en el águila calva – símbolo de la libertad en Estados Unidos. Estos depredadores son la piedra angular de un ambiente saludable. La creación de barreras artificiales, como el muro de la frontera, conduce a poblaciones pequeñas y aisladas, y con el tiempo las especies afectadas se debilitan y son vulnerables a las enfermedades.

Un ejemplo de una especie que se convirtió en endogámica debido al aislamiento causado por los humanos es la pantera de la Florida. La gama de la pantera de la Florida se extendió alguna vez a través del sudeste de los EEUU , de Luisiana a la Florida, pero la especie ahora se limita a apenas la extremidad meridional de la Florida. Hoy en día se desplazan en una pequeña fracción de su rango histórico y tienen cortado el acceso a otras poblaciones de pantera – que en última instancia, conduce  ir a la endogamia  y la enfermedad, ya que la naturaleza requiere diversidad genética con el fin de garantizar las poblaciones saludables.

Además de leyes como la Ley de Agua Limpia y la Ley de Aire Limpio, entre otras cosas, avanzar en la construcción de un muro fronterizo impenetrable parece ser una violación de la Ley de Especies en Peligro de Extinción.

El sitio web del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos dice: “El propósito de la ESA es proteger y recuperar las especies en peligro y los ecosistemas de los que dependen”. Sin embargo, bajo la Administración Bush, el Departamento de Seguridad Interior  renunció a más de 30 leyes ambientales y culturales para permitir la construcción de muros fronterizos en nombre de la seguridad nacional – a pesar de que el impacto verificable de la regulación de la frontera ampliada sobre la seguridad nacional ha sido cuestionado por algunos grupos ambientalistas.

Águila adulta y su cría (Haliaeetus leucocephalus). Fotografía de Murray Foubister.
Águila adulta y su cría (Haliaeetus leucocephalus). Fotografía de Murray Foubister.

El apoyo a la iniciativa de este muro es parte de un problema sistémico de la nueva administración presidencial, que tiene un profundo desprecio por la ciencia y no parece considerar los impactos ambientales ni respetar los derechos humanos. Los ecosistemas fluyen suavemente el uno hacia el otro y no se detienen ante la visión de líneas y fronteras artificiales, los paisajes de los lados estadounidenses y mexicanos de la frontera son iguales, porque ni la naturaleza ni los animales distinguen las fronteras de nuestros países. Tal vez los seres humanos deben tomar esta señal de la naturaleza. En lugar de agrandar  profundas divisiones artificiales que debilitan nuestra resistencia, debemos adoptar similitudes y extraer fuerza de la diversidad.

 

Artículo de Rina Herzl para Mongabay.com  publicado el 14 de febrero de 2017

Conoce los pasos del oso andino

Su ancestro, el oso de hocico corto de Florida (Tremarctos floridanus) que emigró desde la península de Florida hace millones de años, era estrictamente carnívoro, pero una vez que llegó a Sudamérica empezó una adaptación en su dieta para incluir vegetales y frutos de los bosques secos interandinos.

Así, el oso andino (Tremarctos ornatus), que las comunidades llaman “de anteojos” por el pelaje blanco alrededor de sus ojos que contrasta con su piel oscura, evolucionó y sobrevivió. Se convirtió en una especie omnívora, pero especializada para comer materia vegetal dura y fibrosa como el bambú, que ningún otro animal de la región come.

Ximena Velez-Liendo, doctora en Biología y especialista en osos andinos, explicó  los detalles del primer estudio poblacional de esta especie en el departamento de Tarija, en la provincia de Méndez. “Es la primera zona en Bolivia en que vamos a hacer un estudio poblacional con toda la rigurosidad científica, no vamos a estimar basados en datos secundarios, estamos colocando cámaras trampa, utilizando tecnología de ADN, vamos a recolectar pelo y excretas de los osos para hacer esta estimación de la población”.

Esta especie está catalogada como Vulnerable en la Lista Roja de la UICN. Aunque hay un consenso en que su población está decreciendo, los científicos tienen mucha cautela en determinar un número exacto de animales vivos en la región.

Crédito: Pablo Hernández Mares
Crédito: Pablo Hernández Mares

La distribución del oso andino atraviesa Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. “En estos sitios donde trabajamos están las poblaciones más pequeñas, las densidades más bajas y los números que vamos a generar a partir del siguiente año van a ser los primeros con los que podamos decir con seguridad que esta zona tiene tantos osos”, indicó Velez-Liendo, quien contempla replicar esta metodología para hacer un censo en toda la región de los bosques tropicales de Bolivia.

El oso andino tiene su hogar en territorios de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Foto de Rob Wallace/WCS.
El oso andino tiene su hogar en territorios de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Foto de Rob Wallace/WCS.

Los efectos del cambio climático
El equipo liderado por Velez-Liendo determinó iniciar el censo poblacional de los osos andinos en los bosques interandinos bolivianos “porque son los menos estudiados en todo su rango, no únicamente en Bolivia, sino en la región, bosques que han sido muy utilizados no solo por las personas actualmente, sino por nuestros ancestros debido a la buena calidad del suelo, pero ahora están considerados dentro de los tres ecosistemas más frágiles a causa del cambio climático”.

El aumento de las temperaturas está desplazando a todos, plantas y animales por igual. Los patrones del cambio climático están empujando la región amazónica hacia el bosque tropical andino, lo que está generando un aislamiento de los bosques secos interandinos. “Si imaginamos un perfil de elevación, lo que está sucediendo es que los jaguares están subiendo, pero los osos no pueden subir más porque arriba están los pumas, entonces tienes un conflicto entre estas tres grandes especies, y en medio de eso tienes a las personas con su ganado”, señaló Velez-Liendo durante su ponencia en el Congreso Mundial de Conservación de la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés).

“En Latinoamérica la interacción de las áreas naturales protegidas con las comunidades indígenas es muy importante, y más aún en Bolivia donde las poblaciones locales viven dentro o están en las zonas de amortiguamiento de estas áreas”, apuntó Alfonso Blanco de PROMETA, una ONG dedicada a la conservación de la naturaleza con más de 25 años de trabajo en Bolivia, que participa en el estudio.

Velez-Liendo recordó que las comunidades indígenas le advertían desde hace tiempo que algo estaba pasando en el clima, que los bosques tenían un comportamiento extraño y ya no estaban dando muchos frutos, lo que hacía que los animales que dependen de estos no estuvieran encontrando suficiente comida y salieran a buscarla.

Lo que los habitantes sufrían, la metodología científica lo confirmó. “Es una mezcla entre conocimiento local y lo que nosotros estamos viendo con los datos de cambio climático”, reconoció la bióloga.

Un recurso natural indispensable para la sobrevivencia de los osos andinos son los frutos del bosque, especialmente para que las crías de las hembras puedan subsistir en los meses de febrero, marzo y abril, que es el breve periodo de fructificación en estas latitudes. “Con los cambios de los patrones climáticos muchos de estos bosques están estresados: o están produciendo frutos todo el año o ningún fruto para nada, y esto puede llevar a que el éxito reproductivo de estos animales baje”, lamentó  la investigadora.

Los pumas (Puma concolor) son la especie más exitosa de los grandes carnívoros de la región: sus destrezas como cazadores les han permitido adaptarse a los distintos climas y expandirse desde Norteamérica hasta Argentina, sin embargo, ahora compiten con los jaguares y los osos andinos por los alimentos. Foto de X. Velez-Liendo-CJ. Quiroga. Andean Carnivore Conservation Initiative.
Los pumas (Puma concolor) son la especie más exitosa de los grandes carnívoros de la región: sus destrezas como cazadores les han permitido adaptarse a los distintos climas y expandirse desde Norteamérica hasta Argentina, sin embargo, ahora compiten con los jaguares y los osos andinos por los alimentos. Foto de X. Velez-Liendo-CJ. Quiroga. Andean Carnivore Conservation Initiative.

El conflicto con los humanos
De acuerdo con la académica, el conflicto entre jaguares, osos andinos, pumas y las comunidades humanas es un elemento clave en la investigación, que evaluará desde cero tres variables específicas: las actitudes, percepciones y tolerancia hacia los osos andinos y los grandes carnívoros en general.

“Inicialmente queremos ver cómo el oso está afectando a la gente, pero lo que hasta ahora estamos viendo es que el carnívoro en más conflicto es el puma, cuando mata al ganado la gente se enoja. Y no solamente con el puma, sino con todos los animales grandes como los osos, los jaguares, zorros y otros gatos de tamaño mediano”, puntualizó Velez-Liendo quien ha trabajado con comunidades indígenas de Bolivia y se ha enfocado en el estudio de oso andino desde 1999.

Sin comida en los bosques, los osos andinos o los pumas se acercan a las comunidades para atacar al ganado, lo que provoca la caza. “Para poder saber si la caza de estos animales como una forma de represalia por la pérdida de su ganado es sostenible, tenemos primero que saber cuántos osos hay, porque lo que la gente nos dice es que matan uno o dos osos cada año, pero si hablamos de 15 comunidades diferentes, queremos ver si ese número de osos muertos afecta a la población de manera negativa”, detalló Velez-Liendo.

El bosque seco de Bolivia es un lugar donde la comida escasea por completo durante tres meses, lo que obliga a los pumas y osos andinos a buscar alimentos cerca de los emplazamientos humanos. Foto de X. Velez-Liendo-CJ. Quiroga. Andean Carnivore Conservation Initiative.
El bosque seco de Bolivia es un lugar donde la comida escasea por completo durante tres meses, lo que obliga a los pumas y osos andinos a buscar alimentos cerca de los emplazamientos humanos. Foto de X. Velez-Liendo-CJ. Quiroga. Andean Carnivore Conservation Initiative.

En Bolivia no existe ningún esquema de compensación por pérdida de ganado ni manejo de conflictos cuando uno de estos grandes carnívoros ataca o se come una cabra u otro animal de algún campesino. “El gobierno municipal quiere declarar estas zonas como áreas protegidas municipales, más ahora que está el oso andino, una especie emblemática”, señaló Alfonso Blanco, fundador y coordinador de proyectos especiales de PROMETA.

“La medida de conservación más eficaz para los osos andinos en Bolivia es el sistema nacional de áreas protegidas. Aunque la caza de osos andinos es poco frecuente, por lo general se relaciona con los conflictos entre los seres humanos y la vida silvestre, ya sea por una afectación a su ganado o a sus cultivos de maíz”, indicó  Rob Wallace, Director del Programa Gran Paisaje, de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS por sus siglas en inglés).

“Vamos a aplicar ciertas formas de mitigación con las comunidades, una de ellas es la construcción de vallas eléctricas porque casi todas las comunidades tienen acceso a paneles solares, vamos a ver si el uso de estas técnicas mejora la actitud de la gente hacia los carnívoros. Involucrar a las personas de la comunidad desde el principio hace exitoso el proyecto”, comentó Velez-Liendo.

El equipo liderado por Velez-Liendo coloca cámaras trampa en puntos estratégicos para fotografiar a los animales a su paso por el lugar. Foto de X. Velez -Liendo-CJ. Quiroga. Andean Carnivore Conservation Initiative.
El equipo liderado por Velez-Liendo coloca cámaras trampa en puntos estratégicos para fotografiar a los animales a su paso por el lugar. Foto de X. Velez -Liendo-CJ. Quiroga. Andean Carnivore Conservation Initiative.

“La mayoría del financiamiento se va a la parte amazónica, se va a la parte más verde, pero muy poco se ha enfocado en estas pequeñas zonas que son muy importantes para la gente”, lamentó Velez-Liendo.

Esta investigación cuenta con el financiamiento del Zoológico de Chester, Inglaterra. El equipo lo conforman científicos bolivianos, estudiantes de doctorado, integrantes de PROMETA, un equipo de última tecnología y el apoyo de la unidad WildCRU, expertos mundiales en grandes carnívoros de la Universidad de Oxford.

oso-andino

Publicado originalmente en Mongabay Latam el 22 de septiembre de 2016. 

English version here.