La Geografía de la prevención.

“El Atlas de riesgo es un instrumento fundamental para la planeación del territorio; es un instrumento que se elabora antes del plan de ordenamiento, ya sea ecológico o territorial” explica el maestro Carlos Suárez Plascencia, jefe del Departamento de Geografía y Ordenación Territorial, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara, quien asegura que los Atlas de Riesgos sirven como base para saber cómo va a crecer un sitio determinado en los próximos años, hacia dónde, cómo y por qué.

“La elaboración de un Atlas de Riesgos involucra muchas disciplinas, o insumos de otras disciplinas, como la geología, la geomorfología, indicadores de pobreza, indicadores de hacinamiento, hidrología, climatología; el objetivo de éstos es mostrar las áreas que son susceptibles a ser afectadas por un fenómeno perturbador”, advierte el especialista mientras muestra en la pantalla de su computadora las imágenes de las distintas capas que tienen estos mapas.

 

Como marca la ley, los fenómenos perturbadores que deben estar previstos en un Atlas de Riesgos son cinco: los geológicos, los hidrometeorológicos, los químico-tecnológicos, los sanitarios y los socio-organizativos.

Poder predecir un terremoto es uno de los sueños de los científicos. Como esto aún no es una posible, los investigadores como el maestro Carlos Suárez del Departamento de Geografía y Ordenación Territorial, desarrollan Atlas de Riesgos que otorgan un panorama de qué zonas son susceptibles a ser afectadas en caso de presentarse un sismo y en base a estos tomar las medidas preventivas necesarias.

“El Atas de Riesgos muestra una ventana del tiempo, que es como una fotografía de una persona, un Atlas de Riesgos de 2011 es una ventana de cómo estaba el territorio en el 2011 y a qué era susceptible, a partir de ahí se entrega a las autoridades correspondientes y son éstas las encargadas de hacer válidas las medidas de mitigación o disminución del riesgo que ofrezca el grupo de investigadores que fueron responsables de la elaboración del Atlas”

Como explica el Jefe del Departamento de Geografía y Ordenación Territorial del CUCSH, son las autoridades las que tienen que plasmar los datos obtenidos en un Atlas de Riesgo “dentro de una ley o un reglamento, puede ser el reglamento de construcción, puede ser un plan de desarrollo urbano, un plan parcial de desarrollo urbano, un plan de ordenamiento territorial, un programa de ordenamiento ecológico, etc”.

Los beneficiarios finales de la elaboración de un Atlas de Riesgos son los pobladores de una determinada zona. “Se han hecho varios Atlas de Guadalajara, Tlaquepaque, Tlajomulco de Zúñiga, Zacoalco, Puerto Vallarta, Ciudad Guzmán, y algunos otros” refiere el Maestro Carlos Suárez, quien reconoce que el departamento ha tenido una buena aceptación por parte de los contratantes, que en este caso son los gobiernos de estos municipios, para poder elaborar este tipo de estudios.

Todo depende del cristal con que se mire. La resolución visual de cada uno de estos mapas depende de la proporción que existe entre el plano gráfico y la realidad.

Los Atlas de Riesgos elaborados en el Departamento de Geografía y Ordenación Territorial se han hecho a varias escalas, “por ejemplo el Atlas del Estado de Jalisco está a escala 1:250000, esto indica que un centímetro en el mapa equivale a 2.5 kilómetros; los Atlas municipales normalmente se hacen a una escala de 1:50000, donde la proporción es que un centímetro equivale a 500 metros, entonces hablamos que un centímetro en el mapa equivaldría a cinco cuadras” expone el maestro Suárez Plascencia.

Si se quiere mirar más de cerca, la escala debe cambiar. “Cuando se notan algunos peligros importantes, por ejemplo en Guadalajara las zonas de hundimientos o las zonas de inundación se bajan las escalas, se trabaja con escalas más detalladas como una escala de 1:5000, donde un centímetro equivale a 50 metros, un centímetro puede darme media manzana, entonces ya puedes ver un poco más”